
Con sus ojos viajaba, doblegando su inmovilidad mental y corporal, viajera sideral se soñaba, soñaba que saltaba murallas y recorría templos antiguos adornados con tímidas gárgolas o querubines regordetes, se soñaba ella misma como un viaje o una vía férrea y ya no sabía si quería viajar o era ella misma el viaje en una metáfora que enloquece y tiembla, al fin o como un gran comienzo, tomo el primer vehículo que la llevaría lejos del ahora.
Z.B.
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